Alicia en el País de las Maravillas

Alicia en el País de las Maravillas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Plumea, plumea! —gritó de nuevo la oveja, cogiendo aún más agujas—. Que si no vas a pescar pronto un cangrejo.

«¡Oh, un cangrejito muy mono! —pensó Alicia—. ¡Cómo me gustaría!»

—¿No has oído lo que te he dicho? ¡Plumea! —gritó indignada la oveja, cogiendo un manojo de agujas.

—Sí que lo he oído —dijo Alicia—: lo ha dicho muchas veces… y en voz muy alta. Por favor, dígame dónde están los cangrejos.

—En el agua, ¡naturalmente! —dijo la oveja, prendiéndose en el pelo unas agujas que ya no le cabían en las manos—. ¡Plumea, te digo!

—¿Por qué dice tan a menudo «plumea»? —preguntó al fin Alicia, un poco contrariada—. ¡No soy ningún pájaro!

—Sí que lo eres —dijo la oveja—: eres una oquita.

Al oír esto, Alicia se sintió algo ofendida y… por un rato, no hubo conversación, mientras la barca seguía deslizándose, a veces entre bancos de algas (lo que hacía que los remos se quedaran trabados, más que nunca, en el agua) y otras bajo unos árboles, pero siempre entre escarpadas riberas que se alzaban por encima de sus cabezas.

—¡Oh, por favor! ¡Allí hay unos juncos bien olorosos! —exclamó Alicia en un súbito arrebato de júbilo—. ¡Y son reales…! ¡Qué bonitos!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker