Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —En caso de que nos volviéramos a ver, seguramente no te reconocerÃa —repuso de mal humor Humpty Dumpty, dándole un solo dedo como despedida—. Tú eres exactamente igual que todo el mundo.
—Por lo general, a la gente se la distingue por la cara —señaló con aire pensativo Alicia.
—De eso justamente me quejo —dijo Humpty Dumpty—. Tu cara es como la de cualquiera…, no se distingue en nada: dos ojos ahà —y los ubicó en el aire con el pulgar—, la nariz en el medio, la boca debajo. Todo igual. Si en cambio tuvieras los ojos del mismo lado de la nariz, por ejemplo…, o la boca en la frente…, me darÃa alguna pista.
—Pero no serÃa bonito —objetó Alicia.
Pero Humpty Dumpty cerró los ojos y concluyó:
—Pruébalo antes de juzgar.