Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —No, no lo entiendes —dijo el Caballero, algo contrariado—. Ese es el nombre que le dan. Pero su nombre, en realidad, es El hombre viejo viejo.
—Entonces yo deberÃa haber dicho: «Asà es como se llama la canción» —se autocorrigió Alicia.
—¡No, eso ya es otra cosa! La canción se llama VÃas y medios: pero esto es solo como se llama, no la canción en sà misma, ¿lo ves?
—Bien, ¿cuál es entonces la canción? —dijo Alicia en el colmo de su desconcierto.
—A eso iba —concluyó el Caballero—. La canción es propiamente Sentado en una cerca; y la tonada es de mi propia invención.
Y asà diciendo, detuvo el caballo y dejó sueltas las riendas sobre el cuello del animal; luego, marcando con una mano lentamente el ritmo y con una débil sonrisa que iluminaba su cara dulcemente simplona, como si se gozase al escuchar la música de su canción, se puso a cantar.