Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas HabÃa un Castor: sus pasos medÃa por cubierta,
o en proa, haciendo encaje, se sentaba muy solo;
en un naufragio, a todos, salvó de muerte cierta
(según el Capitán), mas nadie supo cómo.
HabÃa un tipo famoso porque todas sus cosas
quedaron sin subir al entrar en el barco:
el reloj, el paraguas, los anillos, las joyas,
la ropa de viaje que en tierra habÃa comprado.
Las cajas, en total, eran cuarenta y dos,
muy bien empaquetadas, con las señas muy claras;
pero olvidó subirlas, y por esa omisión
sin embarcar quedaron las cajas en la playa.
No le afectó la pérdida de su ropa, ya que
llevaba siete abrigos cuando a bordo subió
y tres pares de botas… Lo malo sà que fue
que el pobre hasta su nombre en la playa olvidó.
RespondÃa a un «¡Eh!» o a un grito articulado,
cual «¡Huele a chamusquina!» o «¡Frita pelambrera!»