Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas o «¡Sea cual sea su nombre!» o «¡Fulano!» y «¡Mengano!»
y, de modo especial, el «¡Quienquiera que sea!».
Para el que prefiriera palabras más enérgicas
nuestro héroe ofrecía un surtido muy amplio:
si para los más íntimos era «Cabo de vela»,
para los enemigos era «Queso tostado».
«Desgarbado es su aspecto, su inteligencia escasa
—solía repetir el bravo Capitán—
¡mas perfecto es su ánimo!, y eso es, más que nada,
cuanto exige y requiere la caza de un Snark.»
Embromaba a las hienas: no sin cierto descaro,
si alguna lo miraba, su vista mantenía.
Y una vez, con un oso, se fue de picos pardos
para que este pudiera «demostrar su osadía».
Vino de Panadero, y confesó de repente
que no sabía hacer más que una tarta nupcial,
para lo cual realmente faltaban ingredientes
(«Lo hubieras dicho antes», le gritó el Capitán).
El último de a bordo era un caso especial,