Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas aunque no fuera más que un genuino zopenco:
tenía una sola idea, cuyo nombre era «Snark»;
así que el Capitán lo contrató al momento.
Vino de Carnicero, y declaró muy grave,
cuando ya una semana llevaban navegando:
«Solo mato castores, es mi único arte.»
El pobre Capitán enmudeció de espanto.
Al fin articuló, con la voz temblorosa,
que a bordo justamente solo un Castor había,
cuya muerte sería para él dolorosa
pues estaba amaestrado y le pertenecía.
Oyó la observación el Castor al azar
y protestó indignado, llorando de tristeza,
diciendo que ni el éxtasis de cazar al Snark
podría compensar tan funesta sorpresa.
Reclamó con firmeza que el Carnicero infame
viajara en otro barco: mas esta precaución
no aceptó el Capitán: «Si fuera en otra nave
malograría del todo el plan de expedición.