Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas ¡mas ni rastro de Snark, alivio de mi alma,
ha llegado a nosotros, ni la menor noticia!
»Atended, camaradas, dejadme que os repita
los signos infalibles (suman cinco en total):
dondequiera que estéis, ellos serán la firma,
el aval que acredite a un auténtico Snark.
»Pongámoslos en orden. Su sabor, lo primero,
que si bien es crujiente, es sepulcral y escaso,
como chaqueta al talle ajustada en exceso,
con no sé qué inefable aroma a fuego fatuo.
»Segundo, su costumbre de levantarse tarde
que exagera hasta el punto (os lo juro) que a veces
toma el desayuno hacia el té de la tarde
y no empieza a cenar hasta el día siguiente.
»Tercero, es incapaz de entender cualquier chiste.
Si lo pruebas, verás: un juego de palabras
enseguida lo pone profundamente triste
y suspira y te mira con patética cara.
»Cuarto, su incontenible pasión por las cabinas