Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas ¡Para qué!: solo había precipicios, peñascos…
Cuando vio el Capitán tan baja la moral,
se puso a repetir con melodiosa voz
los chistes que se cuentan en días de dolor.
Mas la tripulación gemía más y más.
Con gesto liberal a todos sirvió ponche
y los hizo sentar a la orilla del mar.
¡Qué excelso parecía y qué sublime su porte,
al soltar su discurso, de pie, el gran Capitán!
«¡Prestadme oídos todos, amigos e vasallos!»
(el público, a las citas, es siempre aficionado:
así, dieron tres hurras, a su salud brindaron.
Y un poco más de ponche vertió en todos los vasos).
«Llevamos navegando más semanas que meses
(un mes, cuatro semanas: esto, os ruego, anotad),
¡pero nunca hasta ahora (os hablo francamente)
hemos visto siquiera la sombra de un Snark!
»Llevamos navegando más días que semanas
(cada semana, os juro, contiene siete días),