Fantasmagoría
Fantasmagoría Sus cinco reglas
«Empiezo por decirte la Primera.
Cuando duerma tu Víctima,
de su cama colócate a la vera
y agarra las cortinas por el centro,
no por la cabecera.
Sacúdelas entonces lentamente
al tiempo que las corres.
Al cabo de un minuto, ciertamente
verás que se incorpora y mira en torno
con ojos de demente.
Hacer no debes el menor conato
de empezar a hablar tú.
Que la Víctima inicie el alegato.
Jamás toma primero la palabra
un fantasma sensato.
