Fantasmagoría
Fantasmagoría Tu mozo una carrera poco airosa
haría en una fonda.
¿De veras está ardiendo aquella cosa?
(No puedo llamar lámpara a una luz
tan poco luminosa).
El pato estaba tierno; los guisantes,
en cambio, un poco duros.
Y por favor: recuerda a esos tunantes
que si te han de mandar queso a la plancha
te lo calienten antes.
El pan tendría mucho más sabor
si usaran otra harina.
¿Puedo pedirte acaso otro licor
que a la tinta recuerde un poco menos
y sepa algo mejor?».
Luego en torno miró con atención
y murmuró: «¡Dios mío!
Mal concebida está tu habitación.
No es cómoda ni es amplia: es poco práctica
su extraña dimensión.
Esa estrecha ventana está ahí por mor
de que entren las tinieblas».
«Considera —le dije—, por favor,
que es su diseñador un arquitecto
de Ruskin[5] seguidor».
«¡No me importa quién la haya diseñado