Fantasmagoría
Fantasmagoría si recuerdas, con sábanas vestidos.
¡Seguro que se helaban!
Me he gastado diez libras con frecuencia
en vestirme de doble[9],
mas, aunque así realzo mi presencia,
no he alcanzado con ello resultados
que abonen su excelencia.
Pronto llegó a costarme un gran tesoro
colmar mi sed de bromas.
Y es que hacer el fantasma sin desdoro
requiere tanto equipo y tantos trastos
que hay que nadar en oro.