Fantasmagoría
Fantasmagoría lograr su mutación.
Pero si el anfitrión se te asemeja,
es decir, si es sensato,
y si la casa es un poquito vieja…».
«¿No crees —dije— que esa observación
de este tema se aleja?».
«Un hogar a estrenar no es apropiado.
¡Cuesta tanto ajustarlo!
Pero, a los veinte años de estrenado,
los frisos se desgastan: cuatro lustros
es límite adecuado».

«Lo de “ajustar” encuentro singular,
usado en tal contexto.
¿Acaso me podrías explicar
qué es —dije— exactamente lo que entiendes
por eso de “ajustar”?».
«Quiere decir las puertas aflojar
—dijo el trasgo riendo—
y zócalos y suelos taladrar
por mil sitios distintos, de manera
que el aire pueda entrar.
A veces perforar es suficiente
uno o dos agujeros
para dar paso al vendaval rugiente.
¡Pero aquí sí que habrá mucho trabajo!».
Murmuré: «¡Ciertamente!