Fantasmagoría
Fantasmagoría amable su intención.
«¡Adiós, chorlito, adiós! A lo mejor,
después de haberme ido,
te envían a un espíritu inferior
que arruinará tus siestas más profundas,
llenándote de horror.
Dile que no consientes que haga el pillo.
Si va y se carcajea
y mira de soslayo, un garrotillo
macizo y duro agarra, y con él dale
un golpe en el nudillo.
Y déjale caer: “¡Eh, marrullero!
Tal vez no te des cuenta
de que si no enderezas el sendero,
pronto irán tus risitas a otro son.
¡Así que pon esmero!”.
Este es el mejor modo de curar
a un trasgo de esa casta.
¡Válgame Dios! ¡Empieza a clarear!
¡Adiós, chorlito, adiós!». Me hizo un saludo
y no le vi marchar.