FantasmagorÃa
FantasmagorÃa Triste recuerdo

«¿Qué es esto? —preguntéme—. ¿Habré soñado?
¿O habré estado bebiendo?».
Mas pronto me sentà más animado
y, tras sentarme, cerca de una hora
lloré desconsolado.
«¿Por qué se tuvo que ir con tanta urgencia?
—sollocé—. ¿Qué pretende
privándome sin más de su presencia?
¿Y quién es ese Tibbs para asà darle
sobre mà preferencia?
Si Tibbs se me asemeja en algún grado,
es posible —me dije—
que no se sienta muy alborozado
de que a las tres y media lo visiten,
estando ya acostado.
Y si el trasgo se pone muy cargante
con gritos y otras cosas,
como hacÃa en mi casa hace un instante,
predigo yo que habrá una buena gresca
y Tibbs saldrá triunfante».
Luego, al ver que mi llanto no podÃa
al amistoso trasgo
devolverme, pensé que más valÃa
