Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —¡Está fodmando letdas! ¡Y palabdas! —susurró Bruno, agarrándose, un poco asustado, a Silvia—. ¡Pero no consigo leedlas! ¡Hazlo tú, Silvia!
—Lo intentaré —contestó Silvia con gravedad—. Espera un momento… si tan sólo pudiera distinguir esa palabra…
—¡Me pondrÃa muy malito! —aulló una voz disonante en nuestros oÃdos.
«Si lo tomara —saltó—
¡me pondrÃa muy malito!».