Silvia y Bruno
Silvia y Bruno El otro profesor
—¡Lo estábamos buscando! —gritó Silvia en tono de gran alivio—. ¡No se imagina lo mucho que lo necesitamos!
—¿Qué sucede, queridos niños? —preguntó el profesor sonrÃendoles de oreja a oreja, una expresión muy distinta de cualquiera que Uggug llegara a verle jamás.
—Queremos que hable con el jardinero por nosotros —dijo Silvia, mientras Bruno y ella cogÃan al anciano de las manos y lo conducÃan al salón.
—¡Es siempde tan desagadablé! —añadió Bruno lastimeramente—. Ahora que padde ya no está, todos lo son con nosotdos. ¡El león se podtó mucho mejod!
—Pero tenéis que hacer el favor de aclararme —contestó el profesor con gesto de preocupación— cuál es el león, y cuál el jardinero. Es sumamente importante no confundir dos animales asà uno con otro. Y en su caso, es muy probable que ocurra, dado que ambos tienen boca, ¿sabéis?…
—¿Siempde confunde unos animales con otdos? —preguntó Bruno.