Silvia y Bruno

Silvia y Bruno

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Era un cuedvo muedto —insistió Bruno—. Había un pudin de manzana… pero Uggug se lo comió entero… ¡y para mí sólo quedó un pedazo de masa! Y pedí una naranja… ¡y no me la dieron! —El pobre niño hundió el rostro en el regazo de Silvia, que tomó el relevo de la conversación, mientras le acariciaba continua y suavemente el pelo a su hermano:

—¡Todo es cierto, querido profesor! ¡Tratan de un modo horrible a mi precioso Bruno! Y conmigo tampoco se portan bien —añadió en un tono más bajo, como si eso fuera algo mucho menos importante.

El profesor sacó un gran pañuelo de seda roja y se enjugó las lágrimas.

—¡Ojalá fuera capaz de ayudaros, queridos niños! —dijo—. Pero ¿qué puedo hacer yo?

—Conocemos el camino a Hadalandia, a donde ha ido padre, bastante bien —expuso Silvia—; ojalá el jardinero nos dejara salir.

—¿No quiere abriros la puerta? —indagó el profesor.

—A nosotros no —dijo Silvia—, pero estoy segura de que sí lo haría para usted. ¡Venga y pídaselo, querido profesor!

—¡Iré ahora mismo! —anunció el profesor.

Bruno se incorporó y se secó los ojos.

—¿No le parece una pedsona amable, hombde señod?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker