Silvia y Bruno
Silvia y Bruno Cita del Nuevo Testamento (Mateo 18, 20). [N. del T].
—Y cuando él lo hace —continuó (existÃa tal sintonÃa entre nuestros pensamientos que la conversación entre los dos resultaba en ocasiones un poco elÃptica)— imagino que recita las palabras: «Creo en la comunión de los santos», ¿no?
Pero para entonces ya habÃamos llegado a la pequeña iglesia, hacia cuyo interior fluÃa un buen torrente de fieles, formados en su mayor parte por pescadores y sus familias.
Cualquier devoto esteticista —o esteta religioso, ¿cómo he de llamarlo?— moderno habrÃa calificado el servicio de burdo y frÃo; para mÃ, recién llegado de una iglesia londinense cada vez más cambiada bajo la batuta de un supuesto párroco «católico», fue indescriptiblemente refrescante.
No hubo ningún desfile teatral de recatados niños de coro esforzándose al máximo para no sonreÃr como bobos bajo la mirada admirada de la congregación; la parte de la gente en el servicio la realizó esta misma, sin ayuda, salvo por un puñado de buenas voces, situadas juiciosamente aquà y allá entre ellos, que evitaron que el canto se descarriara demasiado.