Silvia y Bruno
Silvia y Bruno Para entonces nos encontrábamos ya cerca del Hall.
—Aquà es donde viven mis amigos —indiqué—. ¿Entraréis a tomar el té con ellos?
Bruno dio un pequeño brinco de júbilo, y Silvia dijo:
—SÃ, por favor. Te apetece un poco de té, ¿a que sÃ, Bruno? No lo ha probado —me explicó— desde que salimos de Exotilandia.
—¡Y no era buen té! —añadió su hermano—. ¡Era muy flojÃsimo!