Silvia y Bruno
Silvia y Bruno Visto y no visto
La sonrisa de bienvenida de lady Muriel no logró disimular del todo la expresión de sorpresa con que contempló a mis nuevos acompañantes.
Los presenté como era debido.
—Esta es Silvia, lady Muriel. Y este es Bruno.
—¿Algún apellido? —inquirió ella, con ojos que chispeaban de diversión.
—No —contesté yo con gravedad—. Ninguno.
Ella se rio, pensando obviamente que hablaba en broma, y se inclinó para besar a los niños; un saludo al que Bruno se sometió de manera reluctante; Silvia lo devolvió con creces.
Mientras Arthur (que habÃa llegado antes que yo) y ella proporcionaban a los niños té y bizcocho, yo traté de entablar conversación con el earl; pero este se hallaba inquieto y distrait, por lo que apenas logramos avanzar. Al fin, con una súbita pregunta, reveló la causa de su intranquilidad.
—¿Me permite echar un vistazo a esas flores que tiene en la mano?
—¡Con mucho gusto! —dije, pasándole el buqué. Yo sabÃa que la botánica era una de sus disciplinas favoritas, y estas flores me eran tan completamente desconocidas y misteriosas que sentÃa genuina curiosidad por ver qué dirÃa un botánico de ellas.