Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —No exactamente, aunque es una especie de «¡Siempre yo habré de serte fiel…!». Trata de una pareja de amantes desafortunados: él cruza el océano y ella queda atrás, lamentándose.
—¡Pues sà que es apropiada! —replicó ella en tono de mofa, mientras colocaba la canción frente a s×. ¿Y el lamento he de hacerlo yo? ¿Y por quién, si puede saberse?
Tocó el aire de principio a fin unas cuantas veces, primero rápido, y lentamente al final, y después nos brindó la canción entera con tan grácil desenvoltura que pareció que la conociese de toda la vida.
Del navÃo bajó con pie liviano,
como un caballero andante.
Besó su mejilla y cogió su mano,
mas ella no osó mirarle.
«Muy alegre se lo ve —lucubró—:
¡muy alegre y muy galante
para pensar en alguien como yo
cuando se encuentre distante!».
«A mi amor le traigo esta perla hermosa
desde allende el ancho mar;
¡a quien ha de ser la más dulce esposa
que jamás se podrá hallar!».
Ella la aferra; sus ojos relucen,
y el corazón, palpitante,