Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —Creo que no —me contestó esta de igual forma—. Suele hacer el pino cuando no se sabe más partes del texto.
Bruno habÃa resuelto entretanto la cuestión desapareciendo del escenario, y las ranas se pusieron inmediatamente a preguntar el nombre del próximo personaje.
—¡Lo sabréis cuando lo veáis! —gritó Silvia, al tiempo que recolocaba a dos o tres ranitas que se las habÃan arreglado para ponerse de espaldas al escenario—. ¡Macbeth! —añadió, al reaparecer Bruno.
Macbeth se habÃa envuelto en algo que le pasaba por encima de un hombro y bajo el brazo contrario, y que se suponÃa que era, creo, un plaid[*] escocés. Sujetaba una espina de planta en la mano, con el brazo totalmente extendido, como si le diera un poco de miedo.
—¿Es esto una daga? —inquirió Macbeth, con tono de cierta perplejidad, y al momento las ranas elevaron un coro de respuesta: «¡No! ¡No!» (a esas alturas yo ya habÃa aprendido a entender perfectamente su croar).
—¡Es una daga! —proclamó Silvia con voz autoritaria—. ¡Callad! —El croar cesó en el acto.