Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —Tienes que venid a sentadte entde ellas, Silvia —dijo preso de la desesperación—. He ponido a estas dos juntas, mirando al mismo sitio, un montón de veces, ¡pero no hacen más que peleadse!
Silvia ocupó pues su lugar como «maestra de ceremonias» y Bruno desapareció otra vez entre bastidores, con objeto de vestirse para el primer «fragmento».
—¡Hamlet! —anunció de pronto la voz clara y dulce que yo tan bien conocÃa. El croar cesó por completo y al instante, y yo me giré hacia el escenario, con cierta curiosidad por ver cuáles eran las ideas de Bruno respecto al comportamiento del personaje más importante de Shakespeare.
Según este eminente intérprete del drama, Hamlet vestÃa una corta capa negra (que empleaba principalmente para taparse el rostro, como si sufriera un fuerte dolor de muelas), y caminaba separando mucho hacia fuera las puntas de los pies.
—¡Sed o no sed! —comentó Hamlet en tono alegre, y después hizo el pino varias veces, provocando la caÃda de la capa en plena actuación.
Me sentà un poco decepcionado; la concepción que tenÃa Bruno del papel me parecÃa falta de solemnidad.
—¿No recitará más del soliloquio? —le susurré a Silvia.