Silvia y Bruno
Silvia y Bruno Shakespeare no nos ha dicho, hasta donde yo sé, que Macbeth presentara en su vida privada ningún hábito de tal excentricidad como hacer el pino, pero Bruno lo consideraba claramente una parte absolutamente esencial del personaje, y abandonó el escenario realizando una serie de volteretas. No obstante, regresó otra vez momentos después, con el extremo de un mechón de lana (dejado probablemente en la espina por una oveja que pasaba) bajo el mentón, el cual constituÃa una magnÃfica barba, que le llegaba prácticamente hasta los pies.
—¡Shylock! —anunció Silvia—. ¡No, disculpad! —rectificó a toda prisa—. ¡El rey Lear! No me habÃa fijado en la corona. (Bruno se habÃa provisto ingeniosamente de una, que le quedaba perfectamente, cortando la parte central de un diente de león a fin de dejar hueco para su cabeza).
El rey Lear se cruzó de brazos (poniendo su barba en peligro inminente) y dijo, en un suave tono explicativo: