Silvia y Bruno

Silvia y Bruno

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Vol. II, p. 350. El soliloquio de Bruno («El papá, un caballo…») fue pronunciado en realidad por una niña pequeña asomada a la ventana de un vagón de tren.

Vol. II, p. 402. El comentario realizado por un invitado a la cena de gala al pedir una fuente con fruta («¡Llevo deseando que lleguen, diagonalmente, cierto tiempo!») se lo escuché al gran poeta laureado, cuya pérdida todos los aficionados a la literatura han tenido que lamentar de forma tan reciente[*].

Vol. II, p. 309. Lo dicho por Bruno respecto a la edad de Mein Herr incorpora la respuesta de una niña a la pregunta «¿Es tu abuela una señora mayor?»: «No sé si es una señora mayor —dijo esta prudente jovencita—; tiene ochenta y tres años».

Vol. II, p. 445. ¡El discurso en torno a la «obstrucción» no es un mero producto de mi imaginación! Está copiado palabra por palabra de las columnas del Standard, y fue pronunciado por sir William Harcourt, quien era, en aquel momento, miembro de la «oposición», en el National Liberal Club, el 16 de julio de 1890.

Vol. II, p. 529. El comentario del profesor sobre una cola de perro («por ese lado no muerde») lo hizo en realidad un niño cuando lo avisaron del peligro que estaba corriendo por tirar de la cola del perro.


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