Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —Llevad al profesor al salón del desayuno, niños —pidió el rector—. Y decidles que no me esperen. He desayunado temprano, pues tengo algunos asuntos que atender. —Los niños cogieron al profesor de las manos, con tanta familiaridad como si lo conocieran desde hace años, y lo guiaron con paso ligero fuera de la sala. Yo los seguà de manera respetuosa.