Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —Pdefiero mil veces la Historia —apuntó Bruno—. Tú tienes que depetid esa tabla de multicomplicación…
—Y tú tienes que repetir…
—¡No! —interrumpió Bruno—. La Historia se depite a sà misma. ¡Eso dijo el pdofesod!
Silvia estaba colocando unas letras sobre una pizarra: R-O-M-A.
—A ver, Bruno —dijo—, ¿qué pone ah�
Bruno miró las letras, en solemne silencio, durante un momento.
—¡Sé lo que no pone! —contestó finalmente.
—Eso no me vale —declaró su hermana—. ¿Qué pone?
Bruno miró de nuevo las misteriosas letras.
—¡Oh, es «A-M-O-R» al devés! —exclamó. (Yo convine en que asà era, desde luego).
—¿Cómo has hecho para ver eso? —preguntó Silvia.
—He ponido los ojos bizcos —dijo Bruno—, y entonces lo he veÃdo enseguida. ¿Puedo cantad ya la Canción del madtÃn pescadod?
—Ahora la GeografÃa —señaló Silvia—. ¿Acaso no conoces las reglas?
—¡Pienso que no deberÃa habed tanto montón de deglas, Silvia! Pienso…