Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —Del siguiente modo: nos levantamos un buen dÃa y descubrimos que no habÃa nadie allà que supiera nada de FilosofÃa Moral. De forma que la abolimos; profesores, clases, examinadores y todo lo demás. Y si alguien querÃa aprender algo al respecto, tenÃa que descubrirlo por sà mismo, ¡y pasados otros veinte años o asà ya habÃa varios hombres que realmente sabÃan algo de la materia! Ahora dÃgame otra cosa. ¿Cuántos años de aprendizaje pasa un joven antes de que lo examinen, en sus universidades?
Le dije que tres o cuatro años.
—¡Exactamente lo mismo que hacÃamos nosotros! —exclamó—. Les enseñábamos un poquito y, justo cuando empezaban a asimilarlo, ¡se lo sacábamos todo de nuevo! Vaciábamos nuestros pozos antes de que estuviesen a un cuarto de su capacidad; cosechábamos nuestras huertas con las manzanas todavÃa en flor; ¡aplicábamos la severa lógica de la aritmética a nuestros pollos, mientras dormÃan pacÃficamente en sus cascarones! No cabe duda de que pájaro durmiente, tarde hincha el vientre, pero si el pájaro se levanta tan escandalosamente temprano que el gusano está todavÃa bien bajo tierra, ¿cuáles son entonces sus posibilidades de desayunar?
No muchas, reconocÃ.