Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —¡Con mucho gusto! —asintió el anciano—. Le voy a describir la última que tuvo lugar, antes de que esa clase de deporte (pues de hecho era considerado un deporte en aquellos dÃas; lo llamábamos «caza de novatos») finalmente se abandonara. Yo mismo la presencié, ya que pasaba casualmente por allà en aquel momento, y vi «el final de la caza», como solÃa llamársele. ¡Lo estoy viendo ahora mismo! —añadió en tono emocionado, con esos grandes ojos soñadores suyos clavados en el infinito—. Parece que fuese ayer, aunque ocurriera… —Paró de hablar bruscamente, y las palabras restantes murieron en un susurro.
—¿Hace cuántos años ha dicho? —pregunté, muy interesado en la posibilidad de obtener al fin algún dato concreto de su pasado.