Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —¿Puedo preguntarle por qué se refiere a él como el «esférico» director? —dije.
—El epĂteto aludĂa a su forma, que era una esfera perfecta. ÂżUsted es consciente de que una bala, otro ejemplo de esfera perfecta, cuando cae en lĂnea totalmente recta, se mueve con velocidad acelerada?
Yo asentĂ en silencio.
—Pues bien, mi esfĂ©rico amigo (como me enorgullezco en llamarlo) se entregĂł a la investigaciĂłn de las causas de ello. DescubriĂł que eran tres. Uno: que es una esfera perfecta. Dos: que se mueve en lĂnea recta. Tres: que su movimiento no es ascendente. Cuando estas tres condiciones se cumplen, uno obtiene velocidad acelerada.
—Me parece que no —dije—, si me permite discrepar. Imagine que aplicamos la teorĂa al movimiento horizontal. Si una bala se dispara horizontalmente, esta…
—… no se mueve en lĂnea recta —terminĂł tranquilamente mi frase.
—Tiene usted razĂłn —reconocĂ—. ÂżQuĂ© hizo su amigo a continuaciĂłn?