Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —Bien, la función de los «gobernantes» (si puedo llamarlos asÃ) era hacer todo lo posible por el bienestar de la nación, en cuestiones tales como declarar guerras y paces, tratados comerciales, etc., ¿no es asÃ?
—Sin duda —dije.
—Y la función de los «opositores» era (según nos aseguró nuestro viajero, aunque en un principio nos costase mucho creerlo) impedir que los «gobernantes» tuvieran éxito en cualquiera de esas cosas, ¿cierto?
—Criticar y enmendar sus medidas —lo correg×. ¡SerÃa antipatriótico obstaculizar al Gobierno en sus acciones por el bien de la nación! Siempre hemos considerado al patriota el mayor de los héroes, ¡y que un espÃritu antipatriótico es uno de los peores males humanos!
—Excúseme un momento —repuso de manera cortés el anciano caballero, sacando su libreta de notas—. Tengo aquà unos cuantos apuntes de una correspondencia que mantuve con nuestro turista y, si me lo permite, voy a refrescar mi memoria (aunque estoy totalmente de acuerdo con usted: se trata, como dice, de uno de los peores males humanos). —Y entonces, Mein Herr se puso a cantar otra vez:
¡Mas, oh, el peor de los males humanos
(descubrió Tottles) son las «facturillas»!
Y, con la cuenta tiritando en el banco,