Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —¡Llévate el mÃo! —pidió lady Muriel, que salió corriendo escaleras arriba para cogerlo—. No tiene nada escrito salvo «Muriel» —dijo al regresar con él—. ¿Quieres que ponga…?
—No, querida mÃa —contestó Arthur, tomándolo de entre sus manos—. ¿Qué podrÃas poner mejor que eso? ¿PodrÃa algún nombre humano marcarlo de manera más clara como de mi propiedad?

¿Acaso no eres tú mÃa? ¿Acaso —dijo recuperando su caracterÃstica actitud picara—, como dirÃa Bruno, no me «pedteneces»?