Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —Y cuando viajemos por medio de la electricidad, si me permite desarrollar su teorÃa, tendremos folletos en vez de libritos, y el asesinato y la boda se producirán en la misma página.
—¡Un desarrollo digno de Darwin! —exclamó la dama con entusiasmo—. Sólo que usted invierte su teorÃa. En vez de convertir un ratón en un elefante, ¡usted harÃa lo contrario! —Mas entonces nos metimos en un túnel, y yo me retrepé en mi asiento y cerré los ojos por un momento, tratando de recordar algunos de los incidentes de mi reciente sueño.
«Creà ver…», musité soñoliento, y entonces la frase insistió en conjugarse por sà sola, y pasó a «creÃste ver… creyó ver…» y a la sazón se transformó en una canción:
Creyó ver un elefante
que alto un pÃfano tocaba;
mas luego advirtió que era,
de su esposa, una carta.
«Por fin me doy cuenta dijo—:
¡esta vida es bien amarga!».
