Rojo, blanco y sangre azul
Rojo, blanco y sangre azul Antes de que Alex pueda pensar en las consecuencias, se inclina hacia adelante y sus labios se encuentran con los de Henry. Es un beso rápido, casi tÃmido, pero el impacto es inmediato, como si el universo hubiera dejado de girar por un segundo.
Cuando se separan, Henry baja la mirada. Sus manos tiemblan ligeramente. —"Esto no deberÃa haber pasado." —"Entonces dime que no significó nada."
Henry no responde. No puede.
Desde ese momento, nada vuelve a ser igual. Las reuniones secretas en hoteles y las llamadas nocturnas se convierten en un hábito, un secreto que ambos guardan celosamente. Pero la relación no está exenta de riesgos. Cada mensaje, cada mirada robada, cada encuentro clandestino es una cuerda más en la red que podrÃa atraparlos si alguien lo descubre.
Alex comienza a sentirse vivo de una manera que nunca habÃa experimentado, como si finalmente estuviera viviendo algo que es completamente suyo. Pero al mismo tiempo, el peligro es innegable. Lo saben. Lo sienten.
Henry, por su parte, lucha con sus propias inseguridades. La presión de su familia, la mirada constante del público, el peso de siglos de tradición lo hacen cuestionar si realmente tiene derecho a elegir lo que quiere.