Rojo, blanco y sangre azul
Rojo, blanco y sangre azul —“El cambio nunca es fácil. Pero es necesario. Y siempre vale la pena.”
En Inglaterra, Henry enfrenta su propio camino. Aunque sigue siendo parte de la familia real, redefine lo que significa ser un Windsor. Se convierte en un símbolo de aceptación, usando su posición para abogar por causas sociales y derechos LGBTQ+. Pero este cambio no es fácil. Hay reuniones tensas, conversaciones difíciles con su abuela y su hermano Philip, que no puede ocultar su desaprobación.
—“¿Realmente crees que puedes hacer esto?” le pregunta Philip durante una cena privada. —“No creo, Philip. Sé que puedo. Porque no estoy solo.”
Y Henry no está solo. A pesar de los kilómetros que a veces los separan, Alex y él han construido algo sólido, algo que ni las cámaras ni los tabloides pueden destruir.
Unos meses después, se encuentran en Texas, en la casa de los Claremont-Díaz. El calor del verano se mezcla con el aroma del asfalto caliente y las flores de jardín. Sentados en el porche trasero, miran un atardecer que tiñe el cielo de naranja y púrpura.