A mi madre
A mi madre Y en torno al humilde templo,
bajo su sombra guardadas,
veÃanse humildes chozas,
aun más que la nieve blancas.
¡Cuánta pureza en la atmósfera!
¡Cuánta dulcÃsima calma,
del cielo azul descendiendo,
en torno se respiraba!
Mas yo vestida de luto
y aun más enlutada el alma,
bajo las ramas del bosque
bajo las ramas paseaba,
soñando en sueños de muerte
que nos rasgan las entrañas.
Paseaba yo silenciosa,
paseaba yo solitaria,
mientras las aguas del rÃo
camino del mar rodaban.
En vano, en vano buscando
al ángel de mi esperanza
que con sus alas ligeras,
hacia los cielos tornara.
¡Pobre ángel! pobre ángel mÃo...
¡Cuánto en la tierra te amaba!
¡Mas cómo no amarte cuando
tus alas me cobijaban,
si fueron ellas mi cuna,