A mi madre
A mi madre Mas hay un lugar vacÃo
tras la cerrada ventana,
y un enlutado vestido
que cual desgajada rama
pende en la muda pared
cubierto de blancas gasas.
No está mi casa desierta,
no está desierta mi estancia...
Madre mÃa... madre mÃa,
¡ay!, la que yo tanto amaba,
que aunque no estás a mi lado
y aunque tu voz no me llama,
tu sombra sÃ, sÃ... tu sombra,
¡tu sombra siempre me aguarda!
Muchos lloran y lloran y se quejan,
y entre quejas y llantos y suspiros,
que hijos son del dolor,
la ruda fuerza del dolor mitigan,
cantando al son de lira cariñosa
con plañidera voz.
Yo ni lloro, ni canto, ni me quejo,
mas en mi seno recogida guardo
la hiel del corazón;
y por eso, vivir, vivo muriendo,
que sentir nadie sin morir pudiera,
¡ay, lo que siento yo!