El Cadiceño

El Cadiceño

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Qu'ha haber, señora! ¿Brona? Ni los perros la arrostran, ni la hay en el mundo coma no sea aquí. Pan branco de diario y a pasto, lo comen pobres y ricos en Cais. Por la mañana m'angollaba yo de un bocao un panisillo, y después, los que caían por to el día.

—¡Cuánto bien de Dios! No sucede aquí tal cosa, no; que con leche o papas tiene uno que contentarse.

—Po allá carilla va la lecha; pro an ravierso lo el panisillo n'es na. Sepa osté que a la mediodía tomaba coma un caballero mi puchera con un cuartarón de carne, patacas correspondientes y garabanzos, un neto de vino de lo tinto, y andandito.

—¡Qué le parece! ¿Y por la noche?

—De cea, a según; pro a de cote, un jaspacho, que m'hacía la Guana de lo chichirico.

—Ahí tienen ustedes. ¡Miren qué vida de reyes! ¡Y vaya a pedir aquí todo eso, que ya se encontrará! Sobre todo ese gaspacho o jaspacho, que no sé lo que es, pero que, de seguro, debe de saber muy bien por estar hecho al uso de esas tierras.

—Pro savío, señora. Se como crúo y parés cocío.

—Eso más, y dígame: ¿a qué vendrán aquí las gentes de esos pueblos benditos de Dios, y lo que es más, se quedarán en este desierto, donde no es costumbre hacer gazpachos?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker