Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha Todos reÃan, menos el ventero, que se daba a Satanás. Pero, en fin, tanto hicieron, que dieron con don Quijote en la cama, donde quedó dormido, con muestras de grandÃsimo cansancio. Aunque más tuvieron que hacer para aplacar al ventero, que estaba desesperado por la repentina muerte de sus cueros.
Llegada la hora, sentáronse todos a una larga mesa, dieron la cabecera y principal asiento a don Quijote y cenaron con mucho contento, y más cuando don Quijote, dejando de comer, les dijo: