Don Quijote de la Mancha

Don Quijote de la Mancha

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al otro día llegaron a la venta, y todos los de allí, que vieron venir a don Quijote y Sancho, les salieron a recibir con muestras de mucha alegría. Retiráronse luego a reposar, y salió luego Sancho Panza todo alborotado, diciendo a voces:

—Acudid, señores, y socorred a mi señor, que anda envuelto en la más reñida batalla que mis ojos han visto. ¡Vive Dios que le ha tajado la cabeza a un gigante, como si fuera un nabo! El gigante está ya muerto, que yo vi correr la sangre por el suelo, y la cabeza cortada y caída a un lado, que es grande como un gran cuero de vino.

Entró el ventero en el aposento, y todos tras él, y hallaron a don Quijote en camisa, que no le acababa de cubrir los muslos. Las piernas eran muy largas y flacas, llenas de vello y nada limpias. Tenía en la cabeza un bonetillo colorado, grasiento, del ventero, y, en la mano derecha, desenvainada la espada. Y es lo bueno que no tenía los ojos abiertos, porque estaba durmiendo y soñando que estaba en batalla con el gigante. Y había dado tantas cuchilladas a unos cueros de vino que a su cabecera se hallaban, que todo el aposento estaba lleno de vino.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker