Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha A lo que dijo don Quijote sonriéndose un poco:
—¿Leoncitos a m� ¿A mà leoncitos y a tales horas? Apeaos, buen hombre, y abrid esas jaulas, que les daré a conocer quién es don Quijote de la Mancha.
El carretero, que vio la determinación de aquel fantasma armado, le dijo:
—Por caridad, dejadme desuncir las mulas y ponerme a salvo con ellas antes de que se desenvainen los leones, que no tengo otra hacienda sino este carro y estas mulas.
Sancho, con lágrimas en los ojos, dijo:
—Mire, señor, que aquà no hay encantamiento ni cosa que lo valga, que yo he visto por entre las verjas un león mayor que una montaña.