Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha En todo este tiempo no habÃa hablado palabra don Diego de Miranda, atento a mirar y a notar los hechos y palabras de don Quijote, pareciéndole que era un cuerdo loco y un loco que tiraba a cuerdo.
—En esto de acometer aventuras —le dijo don Quijote—, créame vuestra merced, señor don Diego, que antes se ha de perder por carta de más que de menos, porque mejor suena «el tal caballero es temerario y atrevido» que no «el tal caballero es tÃmido y cobarde».
Y, picando espuelas, serÃan como las dos de la tarde cuando llegaron a la aldea y a la casa de don Diego, a quien don Quijote llamaba el Caballero del Verde Gabán. Cuatro dÃas estuvo don Quijote regaladÃsimo en casa de don Diego, al cabo de los cuales pidió licencia para irse a cumplir con su oficio y buscar aventuras.
