Don Quijote de la Mancha

Don Quijote de la Mancha

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Todo lo oía Camacho sin saber qué hacer ni qué decir. Pero las voces de los amigos de Basilio fueron tantas, pidiéndole su consentimiento para que no se perdiese el alma de Basilio, que le movieron, y aun forzaron, a decir que, si Quiteria quería, él se contentaba, pues todo era dilatar por un momento el cumplimiento de sus deseos.

Quiteria, toda vergonzosa, asiendo la mano de Basilio, le dijo:

—Con la más libre voluntad que tengo te doy la mano de legítima esposa y recibo la tuya.

El cura, tierno y lloroso, les echó la bendición y pidió al cielo diese buen reposo al alma del nuevo desposado. El cual, así como recibió la bendición, con presta ligereza se levantó en pie y se sacó el estoque.

Quedaron todos admirados, y algunos, más simples que sensatos, comenzaron a decir:

—¡Milagro! ¡Milagro!

Pero Basilio replicó:

—¡No «milagro, milagro», sino ingenio, ingenio!

El cura, atónito, acudió a tentar la herida, y halló que la cuchilla había pasado, no por la carne, sino por un canuto, lleno de sangre, acomodado bajo el brazo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker