Don Quijote de la Mancha
Don Quijote de la Mancha Riose Roque del consejo de don Quijote. Y en este punto llegaron los bandoleros con sus presas, que eran dos capitanes de Nápoles, dos peregrinos y un coche de mujeres con hasta seis criados. Roque ordenó despojarles de sus escudos, que entre todos sumaban novecientos, oyendo lo cual los salteadores, levantaron la voz y dijeron:
—¡Viva Roque Guinart muchos años, a pesar de los lladres que procuran su perdición!
Con todo, apiadado de su tristeza, ordenó Roque Guinart se dejase a los asaltados escudos suficientes para proseguir su camino. A lo cual, uno de los escuderos dijo en su lengua catalana:
—Este nuestro capitán más sirve para frade que para bandolero; si en adelante quisiere mostrarse liberal, séalo con su hacienda y no con la nuestra.
No lo dijo tan bajo el desventurado, que dejase de oÃrlo Roque, el cual, echando mano a la espada, le abrió la cabeza en dos partes, diciendo:
—De esta manera castigo yo a los deslenguados y atrevidos.
Pasmáronse todos, y ninguno osó decir palabra: tanta era la obediencia que le tenÃan.