Los trabajos de Persiles y Sigismunda
Los trabajos de Persiles y Sigismunda —Yo me acuerdo, señor, haber visto en el mar Mediterráneo, en la ribera de Génova, una galera de España que, por hacer el car con la vela, se volcó, como está agora este bajel, quedando la gavia en la arena y la quilla al cielo; y, antes que la volviesen o enderezasen, habiendo primero oÃdo rumor, como en éste se oye, aserraron el bajel por la quilla, haciendo un buco capaz de ver lo que dentro estaba; y el entrar la luz dentro y el salir por él el capitán de la misma galera y otros cuatro compañeros suyos fue todo uno. Yo vi esto, y está escrito este caso en muchas historias españolas, y aun podrÃa ser viniesen agora las personas que segunda vez nacieron al mundo del vientre desta galera; y si aquà sucediese lo mismo, no se ha de tener a milagro, sino a misterio; que los milagros suceden fuera del orden de la naturaleza, y los misterios son aquellos que parecen milagros y no lo son, sino casos que acontecen raras veces.
—Pues ¿a qué aguardamos? —dijo el rey—: Siérrese luego el buco, y veamos este misterio, que si este vientre vomita vivos, yo lo tendré por milagro.