La Dama del Perrito
La Dama del Perrito Durante un rato guardaron silencio.
—El tiempo pasa deprisa y, sin embargo, ¡hay que ver cómo se aburre una aquí! —dijo ella, sin mirarlo.
—La gente se ha acostumbrado a decir que se aburre aquí. Un habitante de Beliov o Zhizhdra no se aburre en su casa, pero viene aquí y dice: «¡Ah, qué aburrimiento! ¡Ah, qué polvo!». Ni que viniera de Granada.