La gaviota
La gaviota TRIGORIN.—Nada, una pequeña nota… Se me ha ocurrido un tema… (Metiéndose el cuaderno en el bolsillo.) Un tema para un relato breve: a la orilla de un lago vive desde la infancia una jovencita, como usted; quiere el lago, como una gaviota, es feliz y libre como una gaviota. Pero llega, casualmente, un hombre, la ve y, por no tener qué hacer, la sacrifica como a esta gaviota.
(Pausa. Por una ventana se asoma Arkádina.)
ARKÁDINA.—Boris Alexéievich, ¿dónde está usted?
TRIGORIN.—Ahora voy. (Se dirige hacia la casa, volviendo la cabeza para mirar a Nina; al llegar al pie de la ventana, a Arkádina.) ¿Qué hay?
ARKÁDINA.—Nos quedamos.
(Trigorin entra en la casa.)
NINA.—(Se acerca a las candilejas; después de un momento de reflexión.) ¡Es un sueño!