La gaviota

La gaviota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

SORIN.—¿Cómo decírtelo? Había también otras causas. Se comprende: es joven, inteligente, vive en el campo, apartado de la ciudad, sin dinero, sin posición, sin futuro. Sin ocupaciones de ninguna clase. Se avergüenza de su ociosidad y la teme. Yo le quiero mucho, y él siente afecto por mí; pero él cree, en el fondo, que en casa sobra, que es, aquí, un gorrón, un paniaguado. Se comprende: el amor propio…

ARKÁDINA.—¡Cuántas preocupaciones me da! (Cavilosa.) Quizá si consiguiera algún empleo…

SORIN.—(Silba un poco; luego, con indecisión.) A mi modo de ver, lo mejor sería que… le dieras algo de dinero. Lo primero que necesita es vestirse como Dios manda, eso es. Fíjate, lleva la misma chaquetita desde hace tres años, no tiene abrigo… (Se ríe.) Tampoco le sobraría darse una vuelta… Hacer un viaje al extranjero, por ejemplo… ¡No resulta tan caro!

ARKÁDINA.—De todos modos… Bueno, dinero para un traje aún puedo dárselo; mas para ir al extranjero… No, en este momento no puedo darle ni para un traje. (Decidida.) ¡No tengo dinero! (Sorin se ríe.) ¡No!

SORIN.—(Silba.) Está bien. Perdóname, querida; no te enfades. Te creo… Eres una mujer generosa, noble.

ARKÁDINA.—(Con lágrimas en los ojos.) ¡No tengo dinero!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker