La gaviota

La gaviota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ARKÁDINA.—Siéntate. (Le quita la venda de la cabeza.) Parece que llevas turbante. Ayer un forastero preguntó en la cocina de qué nacionalidad eras. Casi se te ha cicatrizado por completo. Lo que queda no es nada. (Le besa en la cabeza.) Cuando yo no esté aquí, ¿volverás a hacer pum-pum?

TREPLIOV.—No, mamá. Aquél fue un minuto de desesperación insensata y no pude dominarme. No volverá a suceder. (Le besa la mano.) Tienes unas manos de oro. Recuerdo que, hace mucho tiempo, cuando estabas aún en el Teatro Nacional —entonces era yo todavía un niño— hubo una pelea en el patio de nuestra casa y golpearon muy fuerte a una inquilina, lavandera. ¿Recuerdas? La levantaron del suelo sin sentido… tú fuiste a su casa muchas veces, le llevabas medicinas, le lavabas a los pequeñuelos en un lebrillo. ¿Es posible que no te acuerdes?

ARKÁDINA.—No me acuerdo. (Le pone una nueva venda.)

TREPLIOV.—En nuestra casa vivían entonces dos bailarinas… Venían a tomar el café contigo…

ARKÁDINA.—Esto lo recuerdo.

TREPLIOV.—Eran muy devotas. (Pausa.) Últimamente, estos días, te quiero con tanta ternura y tan sin reserva como cuando era niño. Fuera de ti, ahora, no tengo a nadie. Pero ¿por qué te dejas influir por este hombre, por qué?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker