La gaviota
La gaviota MEDVEDENKO.—(Le acompaña sosteniéndole por el brazo.) Hay una adivinanza que dice: por la mañana, sobre cuatro patas; al mediodía, sobre dos; por la tarde, sobre tres…
SORIN.—(Se ríe.) Eso es. Y por la noche, sobre la espalda. Muchas gracias, puedo caminar solo…
MEDVEDENKO.—¡Déjese de cumplidos!… (Medvedenko y Sorin se van.)
ARKÁDINA.—¡Qué susto me ha dado!
TREPLIOV.—No le sienta bien vivir en el campo. Se pone triste. Si tú, mamá, te sintieras generosa y le prestaras mil quinientos o dos mil rublos, él podría vivir en la ciudad todo el año.
ARKÁDINA.—No tengo dinero. Soy actriz, no banquera. (Pausa.)
TREPLIOV.—Mamá, cámbiame la venda. Lo haces muy bien.
ARKÁDINA.—(Saca del armarito de los medicamentos yodoformo y una caja de vendas) El doctor se ha retrasado.
TREPLIOV.—Prometió venir antes de las diez y ya es mediodía.